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Hillary Clinton ha establecido un ligero margen por encima de Donald Trump en las votaciones tempranas en varios estados cruciales, aprovechando sus ventajas de organización a nivel estatal y, posiblemente, mitigando las consecuencias del último episodio de su campaña con el FBI.

Aunque los demócratas tuvieron que seguir enfrentando preguntas sobre el uso que dio Clinton a un servidor de correo electrónico privado cuando era secretaria de Estado (un golpe bajo once días antes de las elecciones a través de una carta escrita por el director del FBI, James B. Comey), cálculos de votos y entrevistas con decenas de votantes tempranos sugieren que incluso una sorpresa inesperada sería un golpe mucho menos fuerte de lo que podría ser.

Tras una campaña sumamente polarizada, las opiniones de la mayoría de los votantes parecen haberse determinado hace semanas, si no es que meses. Y la definición de la presidencia ya está sucediendo en algunos de los campos de batalla más importantes.

Por lo menos 21 millones de personas han votado hasta este momento en todo el país. En los estados que tienen más probabilidad de decidir la elección (entre ellos Florida, Colorado y Nevada), casi un cuarto del electorado ya votó. Aunque sus votos no pueden contarse sino hasta el día de las elecciones, los demócratas registrados están batiendo a los republicanos en áreas demográficas y urbanas clave y en Carolina del Norte, donde una amplia votación en persona comenzó a finales de la semana pasada y se ha convertido en uno de los campos donde la batalla por la Casa Blanca y el control del senado está más reñida.

Ahora, la pregunta principal parece ser si algún imprevisto en los últimos días de campaña todavía podría cambiar unas elecciones que ya pasaron para miles de votantes.

“No podemos distraernos con todo el ruido del ambiente político”, pidió Clinton a los votantes el domingo en Fort Lauderdale, Florida, recordándoles que tres millones de residentes de ese estado ya habían votado. “Debemos seguir enfocados”.

Aun cuando las cifras de la votación temprana parecen sólidas a favor de Clinton, hubo señales de debilidad durante el fin de semana, particularmente entre los afroamericanos de Carolina del Norte, donde la votación hasta el sábado en la noche mostró que no han votado al mismo nivel que en 2012 para esa fecha.

Para los defensores y los críticos de Clinton, estos resultados tempranos sugieren que el escándalo reciente ha cambiado pocas mentes. En entrevistas con más de tres decenas de votantes en tres estados con votaciones tempranas (Colorado, Florida y Carolina del Norte), la mayoría tenía cierta noción de lo ocurrido con los correos electrónicos pero dijo que esas noticias no tenían impacto sobre su decisión.

Fernando Gonzales, de 26 años, quien ya votó por Clinton, dijo que esta temporada electoral constantemente inverosímil lo había tenido con los nervios en punta desde hacía mucho tiempo.

“El nivel ya ha bajado tanto, que no es posible bajarlo más”, dijo.

Clinton y sus aliados están dirigiendo sus visitas de campaña casi exclusivamente a estados con votaciones tempranas: el sábado, Hillary Clinton apareció con Jennifer López en un concierto en Miami, y el expresidente Bill Clinton lo hizo el domingo en Carolina del Norte. Su meta, dicen sus asistentes, es crear una ventaja que Trump no pueda alcanzar incluso si gana la mayoría de los votos del día de la elección.

En contraste, la organización de Trump ha dejado básicamente los esfuerzos de movilización en manos del comité nacional republicano. Algunos funcionarios de este expresaron confianza, aun cuando han desempeñado un papel mucho más importante del que esperaban.

“Observamos algunas mediciones muy positivas”, dijo Chris Carr, el director político del comité. “Diría que vamos parejos o más adelante que la campaña de Clinton”.

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