SHARE
  • Rick Dell, director de desarrollo de la MLB en Asia, destaca que una de las ambiciones del programa es popularizar el béisbol en China.
  • Hay tres centros de formación clave para conseguir que los adolescentes acaben integrando una universidad en Estados Unidos.

Una voz con inconfundible acento estadounidense se escucha en un campo de béisbol: “¡Bien hecho Wayne!¡ Bonito lanzamiento”. Podría tratarse de una escena en California o Florida, pero sucede en Nankín, al este de China, país en el que la liga profesional norteamericana (MLB) busca a sus futuras estrellas.

Si se descubre a una futura gran estrella, o mejor dicho, cuando eso ocurra, probablemente aparezca en el gigante asiático.

La MLB (Grandes Ligas) tiene tres centros de formación en China y el pasado mes de febrero, tres jóvenes que salieron de la academia de Nankín ficharon por los Cerveceros de Milwaukee.

Estos tres jóvenes jugadores comenzará en las ligas menores, pero con el sueño de alcanzar algún día el campeonato profesional.

Ray Chang, nacido en Misuri, pero de descendencia china, jugó en los San Diego Padres y en los Mellizos de Minnesota y ahora es entrenador, teniendo un papel clave en el desarrollo del béisbol en el país asiático.

Un centenar de jóvenes chinos, repartidos en las tres academias del país, se preparan para eventualmente dar el salto un día a las Grandes Ligas.

La MLB (Grandes Ligas) tiene tres centros de formación en China y el pasado mes de febrero, tres jóvenes que salieron de la academia de Nankín ficharon por los Cerveceros de Milwaukee.

Chang tiene a su cargo a 23 de estas promesas en Nankín, a los que llama “la creme de la creme”, con edades entre los 12 y los 18 años.

Estos chicos, que han adoptado nombres yanquis como Wayne, Sonny o Roger, fueron seleccionados tras un minucioso proceso en todo el país, que llegó incluso a las regiones más remotas del país más poblado del mundo, como el Tíbet.

“No sólo estamos buscando jugadores de béisbol, sino también atletas”, dice Chang, de 35 años.

“El béisbol a ese nivel de edad (se reclutan a los niños con 11 años) está todavía en desarrollo, por lo que esperamos es poder encontrar a los mejores atletas para poder decirles: ‘Mira, esto es un guante, esto es un bate, vamos a probarlo durante seis años y a ver qué pasa’”.

“Obviamente, lo preferible sería tener niños que jueguen al béisbol desde los cinco o seis años, pero la realidad es que no es el caso aquí en China”.

‘Oportunidad fantástica’

Los chicos se entrenan intensamente, cuatro o cinco horas diarias de miércoles a viernes, con partidos los sábados y domingos por la mañana, seguidos de más entrenamientos.

Juegan contra universidades o equipos locales, pero a veces viajan a Japón, Taiwán, Australia o incluso Estados Unidos.

Gran parte de la comunicación se realiza en inglés y todos los gastos (escolarización, entrenamientos, manutención) están costeados por las Grandes Ligas, lo que representa “una fantástica, fantástica oportunidad” para estos jóvenes, enfatiza Chang.

“Nuestro objetivo principal es que estos chicos tengan oportunidades (de jugar) en Estados Unidos y obviamente nuestra meta máxima es que fichen por un equipo profesional”, añade Chang, que jugó para China pese a haber nacido en territorio estadounidense.

“No todo el mundo tendrá esa oportunidad. Tenemos siete que firmaron un contrato profesional en los últimos 10 años (cuando comenzó el programa”, advierte. “El último año fueron cuatro, así que vamos mejorando”, destaca.

¿Un jugador profesional del Tíbet?

Huadan Cairang visita a su familia sólo una vez al año. Este adolescente de 17 años procede de la remota y montañosa región del Tíbet, donde el acceso de los extranjeros está estrictamente controlado por las autoridades.

Cairang, que ha tomado el nombre de ‘Roger’, comenzó jugando al fútbol, de arquero concretamente, pero después vio que su cuerpo se adaptaba mejor al béisbol, deporte que practica desde hace nueve años, principalmente como pícher o lanzador.

Fue un entrenador surcoreano el que detectó su potencial. “Fue al Tíbet de viaje y vio que los tibetanos tenemos mucha fuerza, por lo que pensó que podríamos jugar al béisbol”, explica.

Tanto él como sus compañeros en el centro de formación de Nankín, que está vinculado con una escuela, saben que hacer carrera en las Grandes Ligas será una tarea muy complicada, pero pueden acabar jugando en algún equipo de la liga china, en plena expansión.

No obstante, Cairang tiene otras aspiraciones: “Muchos tibetanos no saben qué es el béisbol. Quiero que muchos más tibetanos se interesen por el béisbol”.

El Yao Ming del bate

Rick Dell, director de desarrollo de la MLB en Asia, destaca que una de las ambiciones del programa es popularizar el béisbol en China.

Los tres centros de formación son una pieza clave para conseguir que los adolescentes acaben integrando una universidad en Estados Unidos, en China o en cualquier otro lugar donde puedan “desarrollarse como hombres”.

Pero descubrir la estrella china que revolucione el béisbol, como sucedió con Yao Ming en el básquetbol, “es cuestión de tiempo”, según Chang.

Dell, no obstante recuerda que estrellas del béisbol profesional han aparecido “de todas partes”.

“No sólo de las grandes ciudades, no sólo de lugares populares, hemos ido a todas partes y hemos tratado de remover cada piedra para tratar de descubrir si se escondía allí un niño especial”

 

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here