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El sonero Cano Estremera se plantea volver a la música una vez la vida se normalice o termine la pandemia. Es su plan a corto y mediano plazo y espera cumplirlo, aunque actualmente se recupera de una bacteria que comúnmente afecta a pacientes trasplantados como él.

“Yo pienso volver, y lo digo de una manera realista”, afirmó ayer en entrevista telefónica desde un hospital en San Juan, de donde esperaba ser dado de alta hoy. “Si no puedo volver, tampoco es que voy a dejar de dormir por eso”.

Es consciente de que ser un trasplantado de ambos pulmones lo coloca en una posición de alto riesgo, por lo que ha aprendido a realizar lo que quiere con prontitud.

“Cuando pasas por este proceso, te pones en paz, en conformidad con la muerte, con tu gente, te sientes preparado”, dijo el artista de 61 años. “Ya uno tiene la maleta hecha, si la tengo que coger, la cojo, y sino, que sea lo que Dios quiera”.

Musicalmente no se ha motivado a plasmar en alguna canción sus vivencias luego de su crisis de salud, pero aguarda regresar con un trabajo digno. “Siempre me ha gustado hacer lo mío, y cuando vuelva, volveré de la manera más digna que pueda, con un espectáculo bueno, en un sitio chévere”, adelantó.

No niega que en su proceso de rehabilitación y tras enfrentar la dificultad de no poder caminar, ha tenido más tristezas que sonrisas – “por cada sonrisa, hay mil lágrimas”-, pero agradece que ha podido conservar su orgullo, dignidad y manera de pensar.

Estremera mantiene comunicación con algunos de sus colegas músicos que lo llaman e intercambian impresiones, “pero la realidad es que cuando estás en la posición en que estoy yo, la gente tienda a borrarte”.

Según el salsero, muchos ya lo creen “fuera de carrera”, lo que “a mí me divierte que me saquen de carrera, porque después van a quedar mal”.

La voz de clásicos salseros como La boda de ella y Te amaré confesó su temor ante la pandemia del COVID-19, a la vez que lamentó cómo se ha tratado la situación con los adultos mayores y discapacitados.

“No soy de los que cree en las teorías de conspiración, pero es como si todo se confabulara para que los envejecientes y la gente enferma tuviera menos oportunidad. Las personas que están muriendo se están contando como números y cuando uno está como yo, que uno puede identificarse con eso; uno lo ve desde un punto de vista y dice, ‘wow, uno está solo en el mundo’”, expuso.

Desde esa perspectiva, ha llegado a pensar en lo peor. “Cuando empezó la situación me vi dentro de los números. Dije, ‘aquí me fui yo’”, no obstante, sus cuidados son igual o más extremos de los que ha requerido este aislamiento social.