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WASHINGTON — El presidente Donald Trump firmó el lunes una nueva versión de su orden ejecutiva que prohíbe la entrada a Estados Unidos de migrantes provenientes de seis naciones predominantemente musulmanas como Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen. En esta oportunidad se retiró a Irak de la lista de países prohibidos, a instancias de los departamentos de Estado y Defensa.

La firma de la nueva orden, a un mes de que jueces federales bloquearan la primera versión, se retrasó durante aproximadamente una semana mientras la Casa Blanca trataba de mejorar su implementación con las agencias federales. Entre los puntos claves están:

– El veto no se implementará de forma inmediata, sino que entrará en vigor el 16 de marzo.
– Los titulares de visas actuales no se verán afectados por la medida.
– La prohibición de entrada para los refugiados sirios es temporal, no indefinida.
– Los refugiados de religiones minoritarias, como los cristianos sirios, ya no son favorecidos
– Referencias de exigir apoyo a la Constitución de Estados Unidos fueron retiradas.
– Se respetará el asilo ya concedido a algunos refugiados.
– Se agregaron detalles sobre por qué fueron seleccionados esos seis países.

La orden ejecutiva fue revisada para maximizar su impacto en el ámbito de las relaciones públicas, según confirmaron tres funcionarios del gobierno.

Las promesas de Trump de combatir la inmigración ilegal y prevenir los ataques terroristas en Estados Unidos fueron las piedras angulares de su campaña electoral, dirigida a los votantes blancos de la clase trabajadora.

“La gran mayoría de las personas condenadas por terrorismo y por delitos relacionados con el terrorismo desde el 11 de septiembre provienen de otros países”, dijo el presidente el martes pasado, durante su discurso ante el Congreso. Ese día reiteró su promesa de construir un muro en la frontera con México y “ganar” las guerras contra el Estado Islámico y el “terrorismo islámico radical” —una frase que Barack Obama evitaba usar en sus declaraciones públicas.

“No podemos permitir que el terrorismo se forme dentro de Estados Unidos”, agregó. “Y no podemos permitir que nuestra nación se convierta en un santuario para los extremistas”.

Los críticos argumentan que la propuesta de Trump de imponer un protocolo “extremo” de inmigración, especialmente a aquellas personas que provienen de Siria, una nación destrozada por la guerra, no contempla el riguroso proceso de detección ya establecido y el hecho de que ninguno de los ataques terroristas sucedidos en Estados Unidos hasta ahora fueron perpetrados por atacantes de las seis naciones enumeradas en la prohibición.

La semana pasada, The Associated Press obtuvo una versión preliminar de un informe del Departamento de Seguridad Nacional que concluyó que la ciudadanía era un “indicador poco probable” de una amenaza.

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