SHARE

Michael Jordan y sus Hornets de Charlotte apuestan a que el armador LaMelo Ball será una pieza fundamental para que el quinteto pueda competir en la Conferencia del Este y volver a los playoffs, terreno que no pisan desde 2016.

Como la selección número tres en el pasado sorteo de novatos de la NBA, el joven de 19 años exhibe destellos de futura estrella con su amplia visión en la cancha y pases de fantasía que provocan vítores de los fanáticos. Sin embargo, necesitará más que pases bonitos para establecerse en la mejor liga baloncesto del mundo.

La escasez de puntos en sus manos es algo que tendrá que desarrollar con urgencia si no quiere perderse en el mar de canasteros promedios. Apenas siendo un joven canastero, hay tiempo para mejorar ya que es considerado el mejor de los tres hermanos balonceslistas de la familia Ball. Solo queda ver cuánta tolerancia tendrá la gerencia de los Hornets -sin una temporada de más victorias que derrotas hace cuatro años- con el desarrollo de su nueva pieza.

Ball, quien descartó la universidad y optó por convertirse en profesional en Europa antes de su selección en el sorteo, fue relegado al banco para su primer año. En tres partidos, apenas suma 19 puntos. No anotó en su debut el pasado 23 de diciembre en la derrota ante Cleveland, convirtiéndose en un jugador escogido tercero en la primera ronda que no encesta desde Otto Porter Jr. (2013), según el portal Elias Sports Bureau. Otros jugadores escogidos entre los primeros tres que corrieron con la misma suerte fueron Hasheem Thabeet (2009) y Greg Oden (2008).

Sumó sus primeros puntos ,13 tantos, en el revés contra el Thunder el pasado sábado y logró seis en la victoria en tiempo extra ante Brooklyn. Promedia 3.0 asistencias y 4.0 rebotes en 17 minutos de juego con un 33 por ciento en tiros de campo.

“En mi opinión, no me impresiona en los más mínimo”, dijo Tony Ruiz, exdirigente y analista del Baloncesto Superior Nacional (BSN).

“No lo veo cargando a un equipo en el futuro. No lo veo metiendo 25 puntos por juego. Tiene una visión impresionante de cancha, creando situaciones para los demás, pero ya no solo se depende de eso. Si no se desarrolla en todas las áreas, es una pérdida. Hoy día, un armador tiene que meter la bola, el tiro a larga distancia, crear problemas en la defensa. Es como el hermano, uno más. Ojalá el tiempo me lleve la contraria”, agregó Ruiz.

Su hermano Lonzo Ball fue la segunda selección en el sorteo de 2017 por los Lakers de Los Ángeles después de jugar un año en la División 1 de la NCAA con la Universidad de UCLA. En su primera temporada en la NBA, promedió 10.2 puntos, 7.2 asistencias y 6.9 rebotes. Con la llegada de LeBron James en 2018, la franquicia apuntó a ganar de inmediato y cambió a Lonzo en 2019 a los Pelicans de Nueva Orleans en el paquete por el delantero estelar Anthony Davis. En su cuarta temporada, tiene promedio de por vida de 10.8 puntos, 6.6 asistencias y 6.9 rebotes. Hasta la fecha, solo tiene el logro de formar parte del equipo All-Rookie.

¿Irá LaMelo por el mismo camino que su hermano mayor? El exjugador de la Selección Nacional Edgar Padilla entiende que hay espacio para que pueda elevar su juego.

“Creo que va a tener un impacto. Es talentosísimo. Es un armador alto con mucha movilidad y tiene buen tiro. Su inteligencia en la cancha es bien alta y tiene experiencia profesional a su edad. Va a ser un All-Star en unos tres años. No me extrañaría que haga cosas grandes”, declaró Padilla.

Una mirada sus estadísticas en el extranjero no son muy alentadoras, aunque hay que pensar que su profesionalismo comenzó con apenas 17 años. En Lituania en 2019, terminó con medias de 6.5 puntos, 2.4 asistencias y un porcentaje de tiro de 26.8 en 12.8 minutos de juego. Un año después, brincó a la liga profesional de Australia y sus números mejoraron con medias de 17 puntos, 7.4 rebotes, 6.8 asistencias y porcentaje de 37.7 en 12 apariciones.

Por lo que ha leído Padilla, la ética de trabajo de Ball será factor para su mejoramiento en la NBA.

“Si continúa así lo que podemos ver es que mejore. Yo creo que podemos esperar que sea una futura estrella por buen tiempo. Tiene un juego un poco ortodoxo. Por tener el tiro medio raro, siempre habrá un cuestionamiento de cuán bueno puede ser a nivel de NBA. Pero, es un chamaquito. Tiene un mundo por mejorar. Jason Kidd (exarmador de la NBA) no metía la bola y se convirtió en uno de los mejores trespuntistas de su generación”, indicó Padilla.

Kidd, miembro del Salón de la Fama de Baloncesto, terminó su carrera de 19 temporadas con promedio de 12.6 puntos, 8.7 asistencias y 6.3 rebotes. Ganó el premio de Novato del Año, lideró las estadísticas de asistencias cinco veces, estuvo en el equipo Todo-Defensa nueve en nueve ocasiones, y fue seleccionado 10 veces al Juego de Estrellas.

Por lo visto, Ball tiene mucho taller para llegar al nivel de Kidd.