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Ramón Almánzar
Santo Domingo, RD

La radio está de moda. Ni siquiera la era digital ha podido desplazar este medio de comunicación. Contra malos augurios, su fortaleza e influencia en la población se mantiene inalterable. Incluso, los nativos digitales miran hacia las ondas hertzianas con interés.

En los últimos tiempos, cada vez más comunicadores y talentos de otros sectores se interesan en tener programas.

Incluso, algunos han nacido en plataformas digitales y han buscado agrandar sus audiencias estableciéndose en una emisora de radio.

Otros, los más, han migrado desde la televisión. En varios casos no han vuelto a ese medio y se han quedado en las ondas hertzianas. Algunos comparten en ambos.

En términos económicos, las figuras han visto posibilidades reales de generar dinero, ya sea de manera directa con publicidad estándar o tradicional o a través de la monetización de los canales digitales por los que transmiten.

Hasta la manera de presentarse en cabina cambió. Antes un locutor o comentarista podía ir hasta en pantalones cortos y chancletas.

Ahora van hasta en saco y corbatas, las mujeres con sus mejores pintas de vestido y maquillaje porque lo visual se volvió tan importante como lo sonoro.

La música ha llevado la de perder porque a medida que el audiovisual se tornó protagonista de la cotidianidad del ciudadano, los propietarios de emisoras fueron cediendo sus horarios a los interactivos o programas hablados, de análisis, comentarios, entrevistas y otras propuestas en las que la palabra es la que domina.

+ El cambio

Esa parte de la radio también supo con cierta habilidad adecuarse a los nuevos tiempos digitales y de frías y anónimas cabinas pasó a ser una vitrina hacia el público y ya hay estaciones de radio que se asemejan a un canal de televisión, un híbrido que vino a fortalecer este medio de comunicación.

Aunque ofrecen sus contenidos en vivo, en horarios tradicionales de la mañana, tarde o noche, esta nueva forma de hacer radio, utilizando las redes sociales y las plataformas digitales, le ha dado a la radio una nueva dimensión.

Es un modelo de este siglo que ha hecho una formidable mancuerna para el enganche de los talentos y las nuevas audiencias que no necesariamente tienen que ceñirse a escuchar un programa a una determinada hora, sino que cuando lo quieran ver, en la hora que deseen, saben que estará disponible en Youtube y otros servicios de internet que con facilidad van a encontrar.

Aunque el auge de los programas interactivos no es un fenómeno nuevo, los cambios son dinámicos y se perciben con marcada renovación.

En Santo Domingo, emisoras como Z-101, Zol FM, Neón 89, CDN Radio, Rumba FM, Super 7 y otras que cedieron sus espacios musicales a programas interactivos.

La tendencia de los espacios de conversaciones y dominados por el don de la palabra tomó horarios que antes eran musicales en otras estaciones, como La Bakana, Fidelity 94, Escándalo 102, Super Q, KQ 94, Caliente 104, Estrella 90, Quisqueya FM, Latidos, Estación 97, La Nota Diferente, Pura Vida FM, Ritmo 96 y otras.

La más reciente en sumarse a esta inclinación programática es la frecuencia 99.3. De completamente musical bajo el nombre de Sonido Suave pasó a ser híbrida como Alofoke FM.

Aquí se acaba de establecer el programa “Esto no es radio” y ya anuncia la entrada a su programación del “Recetario del doctor Guerrero Heredia”.

En la mañana.
La tanda matutina sigue como norte de muchas figuras de la radio. Programas de corte sociopolítico y de la actualidad como “El Gobierno de la mañana” y “El Sol de la Mañana” establecieron la ruta en ese sentido.

Temáticas.
Luego del auge de los interactivos, poco a poco se sumaron programas de entretenimiento. “El Ritmo de la mañana” es uno de los pioneros. Otra de las ofertas es “El Cafecito con Cacharrá” (Escándalo 102), “Buenos días con Aguiló” (Caliente 104), “El Mañanero con Boli” (La Bakana 105), “Ultra Morning Show” (Latidos FM) y más reciente “Esto no es radio show” (Alofoke 99.3 FM). Otras temáticas especiales que tienen programas son el deporte, la salud y la farándula.